
Con el paso de los años me doy cuenta de que muchas personas han pasado por mi camino, unas me han acompañado en mis pasos de alegría, de tristeza. Otras han sido la sonrisa de complicidad, otras el hombro sobre el que llorar, otras han sido la risa de un momento efímero, otras simplemente el compromiso, otras han caminado por una vía paralela y nunca hemos llegado a coincidir. Durante ese camino, muchos de mis compañeros de viaje han querido juntarse conmigo y yo con ellos, otros han decidido distanciarse. Unos me han demostrado que la amistad va mucho más lejos de las diferencias, que un abrazo puede transmitir un millón de sensaciones que el lenguaje no puede describir. Otros me han hecho ver que de vez en cuando no va mal girar la vista y mirar atrás para prevenir las puñaladas traseras. En cierto modo, para bien o para mal, todos los que han pasado por mi camino me han enseñado algo. En esta nueva etapa de mi vida que estoy a punto de empezar espero seguir encontrándome gente y seguir aprendiendo cosas nuevas a cada paso que dé en ese nuevo país que me acogerá durante un nuevo año de mi vida.

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